Asdrúbal Ríos 95 años de testimonio!

Una hermana miembro de una iglesia pentecostal en Maracaibo, recientemente dijo:
“Tengo cuarenta años en el evangelio. Recuerdo que en mi juventud, oía los mensajes del hermano Ríos por la radio. Qué mensajes tan edificativos, qué manera tan sencilla y efectiva usaba el hermanos Ríos para exponer la Palabra de Dios…”
Esa es una forma, de cómo hermanos en la fe recuerdan o se refieren al Reverendo Asdrúbal Ríos.
Su testimonio y su trayectoria en la obra de Dios, ya es conocida dentro del pueblo cristiano evangélico de Venezuela y en el extranjero, por lo tanto, hablar de 95 años de edad y ochenta y un años de vida cristiana en tan poco espacio, es imposible.
Pero en este mismo espacio me voy a referir a un solo punto, el cual considero que abarca toda la vida cristiana de este hijo de Dios.
En una de sus predicaciones, el hermano Ríos desglosó su exposición en el texto bíblico de Lucas 9:35:
“Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd.”
En base a ese versículo, Asdrúbal Ríos hizo un planteamiento claro y conciso. Enfatizó su mensaje en las últimas tres palabras “a él oíd”:
“Es necesario que oigamos la voz de Jesucristo. Es necesario que la tomemos en cuenta con toda seriedad, porque si así las acatamos, serán muchos los problemas que no evitaremos y las grandes bendiciones abundarán. Es necesario que vivamos las palabras de Jesucristo, de ese Hijo amado…”
Según esa porción bíblica, y en lo que dijo, el Reverendo Asdrúbal Ríos, ha demostrado con hechos, que desde la edad de 14 años oyó las palabras de Jesucristo, y desde ese momento hasta hoy las ha acatado y las ha obedecido.
Tan importante sentir y sujeción, se puede afirmar que es allí donde radica el triunfo de su vida cristiana; se afianza su testimonio, y está la cimiente, para que a él se le aprecie y se le guarde respeto como un verdadero siervo de Dios.
Él oyó y entendió con suma claridad la voz de Dios cuando le dijo:
Asdrúbal, este es mi hijo amado, óyelo a ÉL
Oír y obedecer a Jesucristo, le ha garantizado al Reverendo Ríos, la salvación de su alma, y la entrada a la mansión eterna.
El mejor testimonio de ese oír, y de ese obedecer al “Hijo amado”, también está plasmado en sus numerosos mensajes, escritos, enseñanzas, consejos, etc.
Como parte de su testimonio en la evangelización personal, él le ha dicho a quienes ha evangelizado:
“Desde que conocí a Jesucristo me ha ido bien, he gozado de grandes bendiciones…”
Otro de los personajes bíblicos favoritos que ha usado el hermano Ríos, en sus mensajes, escritos y enseñanzas, es al apóstol Pablo. Para él, Pablo ha sido de gran inspiración, la fuerza y la convicción de Pablo; sus luchas, adversidades, encarcelamientos y su confianza en Dios, han estimulado al hermano Ríos, a seguir los ejemplos de ese apóstol.
El hermano Ríos también ha tenido que enfrentarse a serios problemas, en especial, en la defensa de la libertad de cultos en el país, y la sana doctrina.
Pero, por sobre todo los obstáculos y dificultades, que a Ríos se les han presentado, siempre ha depositado su confianza en el Señor, y es el “Hijo amado”, quien ha tenido la última palabra.
A mediados del año pasado, y en lo que ya va del año 2008, el hermano Ríos ha tenido que visitar varias clínicas y hospitales, por repentinos quebrantos de salud, producto de sus edad.
En todos esos sitios, él le, ha hablado de Jesucristo a los médicos, enfermeras, secretarias, etc., que lo han atendido. De igual manera a pacientes que se le han sentado a su lado.
A ese “Hijo amado”, lo lleva para todas partes, lo da a conocer a donde va, como la única esperanza de la humanidad. Él sigue predicando y colaborando en la obra de Dios, como si tuviera 14 años.
Asdrúbal Ríos nació el 27 de abril de 1913. En noviembre de 1926 a la edad de 14 años aceptó a Jesucristo como su Salvador personal, y a la edad de 16 años se bautizó. Desde ese momento hasta hoy él ha oído y obedecido al “hijo amado”.
En sus 95 años de edad, Dios continúe bendiciendo al hermano Ríos. Ese Dios de amor le proporcione la salud necesaria, hasta que Él disponga llevárselo para la mansión eterna.
Lic. Dara Rios Morales
Nieta del Hermano Asdrubal Rios Troconis